Un viernes cualquiera
A cámara lenta,
sin sabor apenas,
sin llamarte,
a oscuras casi
inevitablemente;
así es como me ahogué
en la hoguera de lo que no fue,
donde, pirómana, ardieron mis ilusiones
hasta que sólo quedó el humo
que forma estas nubes, incapaces de retener más
las lágrimas sinceras.
Tú oíste llover,
tomando el café
con las amigas.
